El ser humano es capaz de cambiar su mundo


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29.10.2012 09:41

La deuda y el abrazo: Antonio López Baeza.

El viernes 26 de octubre de 2012, a las 20:30 horas, en Archena, su pueblo, recibió un homenaje Antonio López Baeza, homenaje al que fui invitado para participar en la mesa y en el que me siento muy honrado en. Todo el que me conoce sabe de mi relación con Antonio y lo mucho bueno que he vivido con y por él, por eso intentaré que la emoción no me traicione y poder decir algo que se aproxime a la experiencia que su persona y su lectura ha producido en mi persona y en todos aquellos, creo, que lo han conocido y cuya lectura les ha supuesto una luz en medio de su existencia. La única manera de decir algo con sentido es pensarlo, por eso lo llevaré preparado con mucha antelación, dejo aquí el comienzo de mi intervención mañana.


Todos los aquí presentes sabéis de la bondad machadiana de Antonio. Es imposible conocerlo y no haber experimentado cómo su presencia permea en tu persona y cala hondo, justo hasta las junturas del alma, como  la Palabra de Dios que decía Pablo, separando lo que te esencializa como hijo de Dios. En su presencia, todos, hemos experimentado que nos hacemos mejores personas, que nuestro corazón se caldea y que la vida va cobrando un nuevo color cuando la empezamos a ver a través de los ojos, ya cansados pero siempre alerta, de ese atisbador de lo eterno que es Antonio.

Los que lo conocemos y además solemos demorarnos en sus escritos, lo reconocemos en ellos al instante. Leer sus versos o su prosa es estar muy cerca de él, porque cuando leemos sus libros sucede aquello que decía Pascal, que no nos encontramos con un libro, sino con un hombre. Sus libros son la expresión aquilatada de su ser más profundo. En ellos ha volcado cuanto ha sido, sin ocultar nada que fuera esencial de su existencia, sin subterfugios, con absoluta desnudez y total transparencia. Los que lo conocemos lo reconocemos al abrir sus libros, que son un motivo más de encuentro con su persona, vehiculado por las palabras, verdaderas traductoras de la experiencia vital de este poeta amante de la belleza en cualquiera de sus manifestaciones.

Porque para Antonio escribir es vivir y vivir es escribir. No hay hiato posible. La escritura hace patente lo que en la vida está en estado de latencia; mediante las palabras emborronadas, el ser va siendo, se hace consciente de sí y cobra, recobra, la plenitud marcada en el origen por la voluntad amorosa de Dios, que nunca quiso crearnos sin contar con que nosotros tomáramos parte en nuestra propia recreación constante y diaria de nuestra vida como proyecto de sentido y más allá del sentido. La escritura, como epílogo de la lectura y prólogo de la propia vida, se convierte en un palimpsesto inacabado. Otros escribieron antes y otros escribirán después, borrando lo escrito y escribiendo sobre lo anterior, en un constante tejer y destejer a la espera de la vuelta del Amado.

 

Escribir, arar los surcos del sentido, es, en Antonio, tejer la propia vida en el telar de la humanidad con los hilos sueltos del pasado lanzados al futuro para que las generaciones venideras mantengan la llama de la esperanza del ser más profundo: la fraternidad universal. Escribir, restañar las heridas de la propia existencia, es, en Antonio, saldar la deuda universal con los que fueron y pasar el testigo a los que nos esperan, confiando en Dios como garante último de la existencia, y trabajando como si todo dependiera de nosotros. Escribir, hollar el tiempo dejando la estela de lo sido es, en Antonio, dejar el rumbo a otros náufragos sin esperar permanecer más allá de la propia experiencia, sabiendo que en todo hombre se vive, en cada experiencia humana con anhelos de universalidad, que en cada abrazo está presente el amante eterno en el que nos fundimos entrelazados.

 

Escribir, vivir, pero nunca morir, porque la muerte es la existencia inauténtica de los que no han sabido vivir como hermanos en medio de un mundo que es, siempre y solo, don absoluto, y, por tanto, deuda por saldar, que no amortizar. El mundo de hoy vive matando deudas, no saldándolas, y esa es su verdadera y única muerte. La vida, en tanto don, la asumimos como una deuda contraída con los que nos precedieron, con la naturaleza y con Dios mismo, garante último de la Gracia. Vivir es saldar la deuda haciéndonos acreedores del futuro, no herederos del pasado. Por eso mismo, vivir es abrazar cuanto me ha sido puesto ante mí para conferirle mi propia impronta y convertirlo en oblación.

 

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22.10.2012 11:47

La pospolítica y la "mayoría silenciosa"

 

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Un fantasma recorre Europa, el fantasma de la impotencia. Sí, es un fantasma bien distinto de aquel de 1848, es justo el fantasma opuesto, radicalmente contrario, pero su hijo legítimo tras las muchas derrotas de las luchas por el reconocimiento de los que siempre han estado abajo. En Europa, especialmente en esta tierra, el fracaso es debido a la política tacticista y de pactos que se ha llevado a cabo. La inoperancia se ha instalado en nuestras conciencias y ya sabemos que nada que hagamos puede cambiar los parámetros en los que se desenvuelve la actual lucha de las élites por imponer su propia salida a su crisis. Nada podemos hacer y nada puede cambiar el rumbo que se ha fijado para llevar al capitalismo a su última parada: la barbarie absoluta, el capitalismo sanguinario que se impuso en África, Asia y América Latina. Ahora toca a Europa vivirlo, porque esas élites no tienen patria ni bandera, su única patria es su riqueza y su bandera el lujo y el lucro.

 

Los años de la Política, así con mayúsculas, pasaron a mejor vida. La revolución conservadora de los ochenta, con Reagan y Thatcher a la cabeza, puso las cosas en el sitio que el neoliberalismo quería: la ruptura de los espacios para la acción política. Tres espacios fueron "despolitizados": la educación, la cultura y la economía. Habían sido los tres espacios donde las alternativas se había hecho fuertes y donde tuvieron su canto del cisne en mayo del 68. La educación se había convertido en una perfecta máquina de producir ciudadanos libres y críticos, pensantes y razonantes, capaces de cambiar cualquier estructura que se considerara no racional o humana. La cultura produjo, en medio siglo, más arte del que jamás podrá producir el capitalismo neoliberal. La cultura llegó al pueblo y desde allí impregnó las conciencias y los discursos, de modo que no era posible manipular ni adoctrinar. La economía, guiada por el keynesianismo, consiguió embridar a la bestia y durante 30 años, los gloriosos, asistimos al mayor aumento de la riqueza nunca visto, con el mejor reparto de la misma jamás realizado. Pero en el pecado vino la penitencia. Al consentir un capitalismo de baja intensidad, de rostro humano le llamaban los socialdemócratas, permitieron que en los intersticios se fuese criando una bestia pero, más sedienta y salvaje. Esta última bestia se apoderó del discurso económico, alejando las decisiones de lo político, independizando a los bancos centrales y cediendo ante el absurdo de que la economía es una ciencia exacta, cual las matemáticas. Un ejército de hombres blancos y jóvenes, cargados de testosterona y locos por engordar sus cuentas bancarias, se apoderó de los parqués de las bolsas, de las cátedras de las facultades, de las moquetas de los ministerios del ramo y de los discursos en los medios. El fin de esto fue la mayor aberración jamás cometida contra la lógica de las cosas: la desregulación neoliberal de los ochenta y noventa auspiciada por los mecánicos del sistema: FMI, BM y OMC.

Así llegamos a la pospolítica, que no es otra cosa que el vaciamiento de la Política y su sustitución por un armazón pseudocientífico y tecnocrático que toma las decisiones con supuestos criterios objetivos. La pospolítica no es sino la liberación de la economía con el fin de que esta sea autónoma para responder a las consideraciones de los que detenta el poder económico. Una variente de esta pospolítica se ha introducido en los demás ámbitos de la vida social con criterios semejantes. lo Político (y el político) es malo, lo técnico es bueno. De esta manera se gestiona la educación con supuestos criterios técnicos, lo mismo que la sanidad y la cultura. Esos criterios técnicos han salido de las mismas facultades desde las que se implementó la economía de casino que nos ha puesta en esta situación. Se trata de una gestión de lo público sin intromisiones de los ciudadanos. Los economistas, algunos claro, son los que saben de economía; los pedagogos, algunos claro, son los que saben de educación. De esta manera llegamos al vaciamiento de lo Político y al desdén por la Política. 

 

Un giro de tuerca se ha producido en los últimos años, los que coinciden con la crisis actual. Ahora no es que la Política sea sinónimo de perversidad y oscuridad en la organización de las cosas públicas, es que los políticos, en general y sin hacer distinciones, son viles sujetos incapaces de hacer otra cosa que gestionar lo de los demás con oscuros fines privados. Ellos son los responsables de la situación, se extiende por los medios de comunicación, por tanto acabemos con ellos y dejemos que los expertos gestionen la Política. Es el sueño neoliberal hecho realidad: una política sin Política, es decir, la pospolitica. Un mundo gestionado por intereses privados pero con aspecto de búsqueda del beneficio colectivo. Es la mano invisible del mercado que mece la cuna de lo público. Desde esas posiciones se dice que los políticos sobran y que no deben cobrar por su labor, se insiste en que lo público se gestiona mal cuando se hace con criterios políticos, pero si se hace con criterios técnicos todo funciona perfectamente. El problema no es que sea falso el discurso, cualquier memo lo puede ver por sí mismo. El problema es que hemos aceptado el discurso y eso nos hace pasar por todos los aros restantes: la democracia supone la elección en las urnas, la educación se gestiona mejor desde lo privado, la sanidad es más racional si es privada, etc.

El colmo de este discurso, el paroxismo de la pospolítica es el discurso de la "mayoría silenciosa". Según este discurso, los que protestan no son sino una minoría ideologizada que teme perder sus privilegios de los que han vivido a la sopa boba mucho tiempo, pero la mayoría de la población no protesta y eso significa que acepta y apoya las medidas pospolíticas que se adoptan. Es más, esa mayoría acaba apoyando las medidas refrendándolas en las urnas y eso otorga toda la legitimidad a las mimas.

 

La única manera de salir del atolladero es negar la mayor: esto no es democracia y las urnas no tienen legitimidad, el sistema electoral está viciado de origen y los que votan lo hacen bajo un velo de ignorancia que les impide saber qué están votando. Esto nos lleva a negar la legitimidad al orden actual y buscar un cambio radical de las coordenadas políticas, de modo que arrasemos la pospolítica y reinstauremos un régimen realmente democrático y con uno criterios Políticos de verdad. Lo mismo da que lo político se refiera a una tradición o a otra de pensamiento de los últimos 2500 años, siempre que sea Político será mejor que la pospolítica que nos asfixia.

 

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16.10.2012 11:06

La verdad como ídolo

En el último documento publicado por el Vaticano en el que se habla del diálogo interreligioso ha habido un cambio respecto a la percepción de la verdad que se antoja algo así como un giro corpernicano respecto a la concepción de la verdad por parte del magisterio de las últimas décadas. Este giro lo hemos detectado en un documento que recoge el sínodo de obispos de Oriente Medio, por tanto, iglesias que están inmersas de lleno en un mundo que mayoritariamente no es cristiano y que tienen el diálogo que medio en el que desenvolver su ser cristiano. No son mayoría y eso les pone en una situación muy diferente ante los otros creyentes y no creyentes. Su situación vital les empuja a modificar las posiciones desde las que piensan su fe. De ahí que no se extraño que aquellos obispos, como expresión de la realidad que viven sus iglesias, expresen de modos distintos lo que son los fundamentos de la fe común católica cuyos lineamientos principales vienen determinados desde Roma. Lo que no deja de ser signo de esperanza es que el propio Papa hay hecho suya esta reflexión al firmarla como exhortación postsinodal, pasando a formar parte del magisterio eclesial en un muy alto grado.

El texto que nos ha parecido significativo para establecer un giro en el pensamiento del Vaticano respecto al diálogo con otras religiones es el número 27 de la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente:
27. La tolerancia religiosa existe en numerosos países, pero no implica mucho, pues queda limitada en su campo de acción. Es preciso pasar de la tolerancia a la libertad religiosa. Este paso no es una puerta abierta al relativismo, como algunos sostienen. Y tampoco una medida que abre una fisura en el creer, sino una reconsideración de la relación antropológica con la religión y con Dios. No es un atentado contra las «verdades fundantes» del creer, porque, no obstante las divergencias humanas y religiosas, un destello de verdad ilumina a todos los hombres[22]. Bien sabemos que, fuera de Dios, la verdad no existe como un «en sí»Sería un ídolo. La verdad sólo puede desarrollarse en la relación con el otro que se abre a Dios, el cual quiere manifestar su propia alteridad en y a través de mis hermanos humanos. Por tanto, no conviene afirmar de manera excluyente «yo poseo la verdad». La verdad no es posesión de nadie, sino siempre un don que nos llama a un proceso que nos asimile cada vez más profundamente a la verdad. La verdad sólo puede ser conocida y vivida en la libertad; por eso, no podemos imponer la verdad al otro; la verdad se desvela únicamente en el encuentro de amor.
Bien es cierto que algunos pueden acusar al texto de mera táctica, en el sentido de que allí donde la Iglesia es minoría reclama la libertad que donde ocupa lugares preminentes no pretende para los demás. Pero esta acusación en este contexto no estaría justificada. Los obispos de Oriente Medio saben muy bien los estragos de la falta de libertad y la proponen como un fin no como un medio para lograr sus supuestos objetivos ocultos. La libertad religiosa no es, nos dicen y hace suyo Benedicto XVI, una puerta al relativismo, palabra tan al gusto de ciertos leguleyos papólatras que no han llegado a comprender nunca el sentido profundo de la crítica al relativismo posmoderno. La libertad forma parte de la sustancia misma del ser humano y nos empuja a una reconsideración de la relación del hombre con Dios y con la misma religión. Dicho de otra manera, poner la libertad religiosa en el centro del debate del diálogo interreligioso modifica nuestra percepción de la religión y las religiones y Dios mismo. Si somos consecuentes con la reclamación de libertad religiosa, entonces la verdad ya no es algo a poseer sino un horizonte de búsqueda común. Estrictamente hablando, solo Dios es la verdad, cualquier otra realidad creada que pretenda serlo o que se imponga como tal es un ídolo, un sustituto de Dios creado por el hombre para imponer a otros sus propios puntos de vista.

Según el texto, apropiado por el Magisterio a su máximo nivel, la verdad es un don de Dios que se encuentra en los otros y que puede ser experimentada en la relación de amor, porque la verdad es siempre el amor con el que Dios nos ha amado y con el que los hombres nos amamos. La verdad ya no es un conjunto de creencias que hemos de imponer, ni un fardo pesado que hemos de arrastrar, ni una lista de hechos a cumplir; la verdad, nuestra verdad, no es algo que debamos defender; es, en primer lugar, Dios mismo que se da a los hombres para amarlos; es una propuesta de relación humana que se muestra como búsqueda de todos para llegar al encuentro amoroso; es, al fin, una meta, un horizonte de sentido, una esperanza de plenitud humana.

Con este texto, Benedicto XVI se aleja de otras posiciones más duras que mantenían a los teólogos con precaución ante el diálogo, más atentos a lo que había que defender y al supuesto riesgo de pérdida de la propia fe, que a dejarse llevar por el encuentro con los otros, lugar teológico fundamental y fundante para el encuentro con Dios. Dios siempre nos sale al encuentro en el camino, en Oriente Medio lo han sabido ver en el camino del diálogo interreligioso, aquí también nos sale al encuentro y se trata de saber encontrarlo.

*Para Álvaro Garre Garre, siempre atento a los signos de los textos.

 

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16.10.2012 11:01

La quinta trompeta: el premio Nobel a la UE.

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"El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo", Apocalipsis 9,1.
 
La institución de los premios Nobel tuvo como finalidad premiar las investigaciones científicas, específicamente en ciencias exactas, que supusieran un estímulo para la ciencia y un progreso para la humanidad. Desde el principio se tuvo especial interés en premiar la base de la ciencia: física, química, matemáticas..., pero pronto surgió la necesidad de ampliar el ámbito de los premiados, incluyendo las ciencias sociales, la literatura, la economía y la paz. Sin embargo, desde sus orígenes, estos premios estuvieron marcados por la línea de pensamiento vigente. En el caso de la economía, la mayoría de los premiados, hasta el 90%, pertenecen a una única forma de ver la economía: el monetarismo matematizado. De forma sistemática se premió a quienes utilizaban la economía como una ciencia exacta emanada de la matemática y se obvió a los que hacían de la economía lo que realmente es, una ciencia social y humana. Con la entrega de los premios Nobel se eliminó del ámbito académico lo que la economía había sido desde Smith y Ricardo, economía política. Toda la economía quedó reducida a una extensión de las matemáticas, sin ningún tipo de consideración moral o política. Cualquier intento por parte de un economista por poner límites morales o realizar consideraciones políticas era excluido como ideológico.

La concesión del premio de la paz a la Unión Europea no puede ser entendido si no se mira al ejemplo de los premios Nobel de economía y la línea seguida en los premios de la paz. Se trata, de un lado, de premiar al discípulo aplicado, y de otro conseguir ocultar ciertas carencias de los mismos premios. La concesión de este galardón a Kissinger los desprestigió por completo, pero fue la concesión a Obama la que dejó a las claras la estrategia del palo y la zanahoria que las élites mundiales. En 2009 había que premiar al negro que llegaba a la Casa Blanca actuando como un blanco; hoy se premia a la comunidad política zombi por excelencia: la Unión Europea. Se trata de una organización política que ha crecido a costa del exterminio de otras comunidades: Europa del Este, África y zonas de Asia. Llegado el momento de poder abarcar más zonas ha empezado a autodevorarse en un proceso de zombificación del orden social. Partes de ella han sido gangrenadas y otras empezarán en poco tiempo. Países enteros como Grecia, Portugal y ahora España, son deglutidos con sistematicidad con el fin de que el corazón del engendro político llamado UE siga existiendo. Alemania y sus satélites se mantienen en una pseudovida gracias a la necrosis sistémica de los países del sur.
 
La Academia Alfred Nobel, fiel a sí misma, premia al engendro semoviente para que siga por la senda que lleva a la muerte definitiva, con el único fin de proteger a Matrix: USA. Cuando Alemania haya devorado al resto, estará lo suficientemente dispuesta para acabar en las fauces de  Wall Street, entonces sonará la séptima trompeta y todo habrá acabado para el sistema-mundo actual. Los premios Nobel son una buena brújula de por dónde va este mundo y cuánto queda para el fin del mismo. Creo que ya ha sonado la quinta trompeta, solo faltan dos.

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12.10.2012 17:01

Ilusionistas, ilusos e ilusionados

 

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La editorial Irreverentes acaba de lanzar una propuesta que se antoja de lo más acertado. No porque un servidor participe en la edición del libro, que también, sino porque brinda al lector castellano unos artículos que por mucho que estén al alcance en la red no lo están en español, lo que dificulta el acceso a un número amplio del público. Esto de la amplitud del público no es que sea un critero sustancial a la hora de valorar el acierto o la calidad de una obra, pero sí lo es, y mucho hoy día, a la hora de la simple y pura evaluación monetaria; si el público no es mayoritario, la obra no puede financiarse. Así de simple y así de triste. Ayer aún podíamos hacer ediciones rentables de obras minoritarias, hoy eso es una utopía, como tantas que se han venido abajo o que han arrasado con el paso largo y pesado de la crisis-excusa-estafa que nos imponen. Por más que lo intentemos, dentro del sistema o modelo o lo que fuere, esto es lo que hay y cualquier intento de acabar con él debe contar con sus instrumentos. Una edición de un libro, como un arma, solo es un instrumento más para acabar con el modelo suicida de sociedad que viene siendo impuesta y que nos obliga a comulgar con ruedas de cañón y panes de hogaza amarga.

 

En la edición, magnífica como siempre, de Miguel Ángel de Rus, ha intervenido el pensador y escritor Uruguayo Jorge Majfud, quien ha corrido con la edición, traducción y notas de los textos del intelectual de moda entre los altermundalistas, Noam Chomsky. El libro tiene por título "Ilusionistas", no por casualidad. Este hombre que lleva a sus espaldas casi un siglo de vida e investigaciones; que se hizo famoso por su gramática generativa siendo profesor en el Instituto Tecnológico de Massachuset (no confundir con el otro ITM); que es el autor vivo más citado después de la Biblia, Platón, Shakespeare y Marx; este hombre, nos saca de las ilusiones ópticas y oníricas en las que los medios, al servicio de los poderes económicos, nos tienen sumergidos. Para salir hace falta sufrir: el ascenso por la caverna sigue siendo doloroso y al final solo nos espera el deslumbramiento de la pura y nuda verdad, pero al fin veremos por nosotros mismos la realidad que se ocultad tras el velo de lo real del capitalismo. Sí, del capitalismo, que es como se llama este sistema económico y social. No podemos dejarnos atrapar en la trampa de los eufemismos: libre mercado, sociedad libre, democracia..., todo eso no son más que escudos que protegen a la Bestia. Y aunque el capitalismo no sea el peor sistema posible, sí es, nos dice Chomsky, el más hipócrita, el más mentiroso, el más falaz y por ello, digo yo, sí el peor. Otros sistemas muestran a las claras lo que son. Nadie podía mantenerse engañado mucho tiempo con el estalinismo, pocos podían dejarse embaucar con los autoritarismos, pero la gran mayoría vive atrapado en la gran mentira del capitalismo: hacernos creer que somos libres, que no hay un modelo mejor, ni siquiera distinto.

 

La obra, pequeña en extensión pero que requerirá lecturas meditadas para el lector, está compuesta de cuatro conferencias de Chomsky, prologadas por un bello texto de Majfud, "El sereno equilibrio de un radical". Majfud nos muestra al hombre tranquilo que piensa radical y actúa con moderación, este sería su lema. El pensador debe ir hasta la raíz misma de la realidad para sustanciar la crisis social, pero a la hora de actuar debe tener pulso de cirujano, mano de restaurador, equilibrio de funambulista. Así hace en sus cuatro intervenciones Chomsky. En la primera, "Yo soy Kinda. Reflexiones sobre la cultura del imperialismo", nos pone a la luz la historia del imperio como ocultamiento de las víctimas, como perpetuo olvido del sufrimiento, olvido que hay que desvelar para recuperar la historia real, no la ficticia. Este olvido es donde se cimienta la estructura incestuosa del capitalismo entre Estado y Corporaciones ("El Estado y las Corporaciones. Una alianza contra la libertad y la supervivencia"). Esa relación sexual da como resultado un hijo híbrido que apenas puede ser denominado sociedad, es una malformación degenerativa que pudre las raíces mismas de lo humano y que socava cualquier intento de crear algo parecido a la justicia. Lo que nos lleva a la tercera intervención: "El diseño del desorden mundial. Dominación, inestabilidad y xenofobia e un mundo cambiante". El desorden mundial actual ha dio perfectamente diseñado hasta sus últimos extremos, nada de deriva política o devenir social, todo es fruto de una organización premeditada para que los que lo organizan sigan gozando del cúmulo de privilegios de los que han sido poseedores siempre y que la caída del lucro ponía en riesgo. Esto nos deja en las puertas del último y conclusivo texto: "El problema ambiental y la inteligencia humana. La destrucción de nuestro planeta y los negacionistas". Al final, todo esto tiene unas consecuencias que escapan a los culpables y nos afectan a todos: el mundo, en este desorden establecido, va directamente a la catástrofe medioambiental humana. El intento por parte del sistema de integrar las posibles soluciones no hace más que ahondar el hoyo en el que nos estamos metiendo y poco a poco no habrá salida posible. 

 

Chomsky, como los profetas de la Biblia, nos pone alertas, nos indica los riesgos y casi realiza acciones simbólicas para que pensemos dónde estamos y hacia dónde vamos. Esta obra puede ser un arma para destruir las falacias y arrancar las máscaras. Como toda arma, las consecuencias estarán en el uso que se haga de ella. El lector decidirá qué hacer. Como decía Jesús en las parábolas: "ve tú y haz lo mismo".

 

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09.10.2012 10:19

Contra la religión "incivil"

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Hay una tradición ilustrada de crítica a la religión en tanto que causante de todos los males y problemas que la sociedad padece. En ella, la religión es causa de la violencia, de la ignorancia, del atraso de los pueblos y de la oposición que el vulgo opone al progreso social que representan la ciencia y la organización política ilustrada. La religión tradicional, que en Europa no es otra que el cristianismo, siendo el catolicismo el peor de sus representantes al ver de los ilustrados, ha traído tantos males que lo mejor que se puede hacer con ella es exterminarla, pero si no resultara posible, limitarla y sojuzgarla mediante el uso del poder político. Sin embargo, los ilustrados tienen muy claro el buen uso que podría hacerse de la religión si esta quisiera avenirse a las razones de las luces. Dos de los más significativos representantes de la época ilustrada, Rousseau y Hume, realizarán sendas propuestas de control de la religión, ya que es imposible su eliminación. Estas propuestas se pueden integrar bajo el epígrafe de religión civil.

 

Para Rousseau, en el origen de la estructura social hay una comunión entre la religión y la política, de modo que la intolerancia civil y la religiosa van de la mano, de ahí que el cambio de la religión tenga consecuencias beneficiosas en la sociedad. Pero el cristianismo trajo algo que sería la causa posterior de los males sociales: la división de la soberanía. Al introducir un reino distinto al de este mundo, crea una división en el cuerpo social. El hombre no puede pertenecer a dos reinos, lo que trae las discordias. Al mal que supuso esta ruptura de la unidad de la soberanía se une el mal, quizás mayor, de formar un cuerpo de clérigos que se encargan de legislar y gobernar al Estado. Por tanto, a la división del poder se une el acaparamiento del mismo por parte de los clérigos, causa próxima de todos los males acaecidos en la sociedad.

La reflexión de Hume sigue un camino semejante al ginebrino. La causa de los males sociales viene dada por el aprovechamiento que la clase de lo clérigos hace de la superstición popular. Esa superstición pone al pueblo en manos de los clérigos, quienes lo hostigan para conseguir sus fines políticos. La manera de evitar esto es establecer algún control sobre la religión. Si Rousseau propone una religión civil con unos preceptos claros e ilustrados, Hume propone el control de los clérigos como medio para someter la religión. Rousseau quiere crear una religión ex novo, Hume controlar la existente. Sin embargo, uno y otro son incapaces de ver que el mal de esa supuesta religión civil, libre de superstición y clerecía, sería del mismo tipo que pretenden combatir. La verdadera religión ha de ser constructora de humanidad y para ello se establece como crítica o todo lo que impide al hombre ser verdaderamente humana, es decir, ser hermano, miembro de una fraternidad universal que lo constituye como sujeto histórico de su propio destino.

Tanto la supuesta religión civil como la religión al uso, deben ser criticadas para discernir qué es lo que hace al hombre ser tal y cuales son los principios sociales que permitirán a la humanidad vivir teniendo en común cuanto de bueno existe. Esa tarea es la que tiene asignada la Teología Fundamental y la que el Máster Universitario en Teología de la Universidad de Murcia en convenio con el Instituto Teológico de Murcia OFM lleva a cabo desde hace dos cursos. Este es año es ya a tercera promoción en la que se busca esa integración de la Teología en el mundo académico civil para la mutua fecundación de los métodos y saberes pertinentes tanto en el estudio de la Teología como en el ámbito de las Ciencias Sociales y Humanidades. 

Este Máster intenta cerrar una brecha abierta en el ámbito hispano entre la Teología y la academia civil, brecha que no ha dejado de agrandarse en el último siglo y que en otros lares como el mundo germánico no tienen tan pronunciada. En la línea de la crítica ilustrada, los males que pueda haber en la religión solo pueden venir de su separación de la sociedad, de la misma manera que las sociedades que pierden sus referencias creyentes corren mayor riesgo de desintegración. La mutua relación entre la Teología y las ciencias solo puede aportar bondades a ambos campos, como han podido comprobar los alumnos que han titulado en el Máster y que prosiguen con una investigación doctoral en los campos académicos de los que provenía: medicina, derecho, economía, filosofía... La Teología encuentra un cauce de expresión social más amplio y la sociedad vuelve a tener algo que decir en este campo de investigación.

Las guerras de religión, las persecuciones, las discordias sociales y la superstición han determinado el modelo de relación de la Teología con el mundo académico, es tiempo de superar estas realidades e ir más allá, de modo que se superen viejas rencillas y suspicacias. Aunque la investigación académica no sea la panacea para solucionar problemas inveterados, debemos ser conscientes que los detonantes de muchas discordias civiles vinieron del choque entre interpretaciones diversas de la religión. Si la religión fue en su día causa de discordia, hoy bien podría ser causa de consenso, el Máster en Teología de la Universidad de Murcia en convenio con el Instituto Teológico de Murcia es un jalón en este camino.

 

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09.10.2012 10:09

Las Nuevas Tablas de la Ley

 

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En alguna ocasión hemos apuntado la idea de Benjamin de que el capitalismo funciona como una religión, la más dura y exigente que hay. Pues bien, hoy día es su máximo representante, el Neoliberalismo, el que se ha convertido en la religión por excelencia, sus seguidores forman prácticamente una secta, con sus ritos de iniciación y sus mitos de creación. Completan su fe con un credo compuesto de 10 mandamientos gravados a fuego en su interior y que pretenden esculpir con sangre en la sociedad. Desde que esta secta tomara las facultades de economía, acaparara los ministerios del ramo y fundara por doquier sus bussines school para extender su credo, el mundo no ha dejado de amoldarse a sus requerimientos, sea por las buenas o por las bravas. Cuando la persuasión no alcanzaba el objetivo, allí estaban los hombres de negro para hacer entrar en razones y si no se podía venían los de uniforme para, ya que no se podía salvar el cuerpo del desgraciado, salvar su alma, enviándolo directamente al purgatorio.

El Neoliberalismo es la ideología en estado puro de las élites gobernantes, y como tal ideología de la clase gozante es impuesta al resto de la sociedad por medio de la cultura, el arte o la religión. No hay que buscar, como hace Luckmann, una religión de la globalización en el consumismo, o en el fútbol, como Robertson, la religión de la globalización es el mismo Neoliberalismo. Se ha impuesto por encima del resto de religiones tradicionales, llegando a inocular su propio virus. En el cristianismo lo ha hecho con cierta facilidad, pues, siguiendo la teoría de Weber, el protestantismo nutre al espíritu del capitalismo. Según Weber, el capitalista cree, como un acto de fe, que el tiempo es dinero, que el crédito es dinero, que el dinero es fértil y productivo, y que la ganancia de dinero es la certificación de su salvación eterna. Dios, en su libérrima voluntad, ha decidido salvar a unos y condenar a otros. Los ricos son los que Dios había predestinado para la salvación; los pobres solo reciben las consecuencias de su fatal destino. Nada puede modificarse en la sociedad capitalista, todo es voluntad divina. El Neoliberalismo ha llevado esto al paroxismo, pero con un toque laicista. Donde el espíritu del capitalismo protestante habla de Voluntad Divina, el Neoliberalismo deja un lacónico: las cosas son así.

Esta religión, la más poderosa de todas, tiene sus ritos y sus mitos, pero también tiene, esculpidas en el LED de las múltiples pantallas que nos gobierna, unas Nuevas Tablas de la Ley que han sido dadas en el Mont Pelerin en 1947 a Herr Hayek y tras él, el pueblo elegido de los neoliberales ha cumplido su misión. Friedman en Chicago se encargó de extender la nueva fe por todo el mundo, con el apoyo de las fuerzas armadas de Estados Unidos y el dinero que fluía a raudales desde las grandes corporaciones. Estas Tablas reflejan un Decálogo sencillo y que cualquiera puede reconocer con suma facilidad:

 

1º. Las acciones del hombre, homo oeconomicus, están guiadas por la racionalidad egoísta.

2º. El egoísmo individual construye la sociedad libre.

3º. La sociedad no existe, es un mero agregado de individuos egoístas racionales.

4º. La sociedad es una lucha entre individuos.

5º. El Estado es malo por esencia.

6º. Para asegurar el máximo bienestar hay que impedir la intervención del Estado.

7º. El Mercado es Santo, es el garante de la libertad individual.

8º. El Mercado no necesita intervenciones externas, se autorregula y gestiona eficazmente.

9º. La especulación es el instrumento para castigar las ineficiencias y premiar la eficacia.

10º. Estos mandamientos deben universalizarse.

Estos diez mandamientos se resumen en dos: te amarás a ti mismo sobre todas las cosas y al enriquecimiento como a un dios.

Esta Nueva religión se ha impuesto de tal manera que los cerebros humanos han sido infectados, a lo Dawkins, por un virus exterminador de lo que de humano hay en el hombre: la gratuidad, la capacidad de sacrificio por los demás, la misericordia, la solidaridad y el amor, entendido como entrega incondicionada. La Nueva religión, el Neoliberalismo, ha venido a sustituir al resto de religiones o a engullirlas. Cualquier religión que quiera seguir existiendo en la globalización deberá asumir las nuevas Tablas de la Ley o prepararse a desaparecer. Claro que también nos queda la opción de la lucha y el martirio. A ver si somos capaces.

 

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03.10.2012 10:03

Los "porsupuestos" del Estado 2013

 

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Los lectores de este espacio en la red conocen sobradamente nuestro diagnóstico de la situación, pero no está mal repetirlo brevemente: nos encontramos ante una crisis sistémica del modelo social y económico imperante en la que las élites no quieren perder sus privilegios y hacen todo lo posible por seguir controlando la riqueza mundial a toda costa. Cuando la tasa de ganancia se reduce hay que aumentar los intereses de la deuda, una forma de que los rentistas del capital mantengan sus beneficios. Si las empresas no pueden generar grandes beneficios, deberán ser los Estados, mediante su deuda soberana, los que financien a los poseedores del capital. Esta es, en grandes líneas, la descripción de lo que sucede, pero también sucede que los medios de comunicación, al servicio de esos grandes intereses económicos, caso paradigmático es PRISA, adquirida por un fondo de inversión americano, difunden un discurso que legitima el saqueo constante de las inmensas mayorías mediante una doble estrategia: de un lado se disuade la crítica y de otro se culpabiliza a la población. Se disuade la crítica al proyectar el modelo económico como invariable, como algo dado e inexpugnable; se culpabiliza a la población restregándole por las narices los años del boom económico, como si todos nos hubiéramos beneficiado de ello, como si la riqueza de unos cuantos engalanada en los medios nos hubiera tocado como por encanto. Una cosa es ser rico y otra es creernos o parecer ricos.

 

Con los presupuestos generales del Estado presentados, entre risas, sonrisas y risillas, damos el último aldabonazo antes de la quiebra del Estado de derecho español. Estos, más que unos presupuestos son unos "porsupuestos". ¿Acaso alguien pensaba que podían ser de otra manera dado el discurso del gobierno? Por supuesto que no. Nadie, en su sano juicio podía pedir otra cosa, no vayamos a buscar peras en el olmo ni justicia en este gobierno. Su acción es decididamente suicida para la nación española. Nos acaban de poner la soga y nos invitan a saltar del taburete. Se trata de hacer del Estado un dócil sirviente de los intereses del sistema financiero internacional, babeante ante el suculento manjar de un Estado, aún décima potencia económica mundial, en descomposición y a la desbandada. Las condiciones sociales que habrá en España a finales de 2013 serán semejantes a las que en los ochenta permitieron generar las grandes fortunas de los fondos de inversión mediante el saqueo de los países en desarrollo. Un festín que los malditos mercados no están dispuestos a desperdiciar.

Fieles a sus amos internacionales y tras haber asegurado por ley el pago de la deuda, algo que en 5.000 años de historia no había sucedido nunca, los gestores españoles de los intereses financieros mundiales, acaban de establecer las líneas por donde discurrirá el aumento de la deuda y su pago el próximo año. Los pasos son los siguientes: 1. Se acelera la destrucción de las condiciones laborales mediante la eliminación de la protección por desempleo. Según los presupuestos, la ayuda de 400 euros finaliza en febrero y no hay presupuestada su continuidad. 2. Desestructuración del sector público, reducido a la mínima expresión. 3. Detracción de recursos para los bancos y el pago de la deuda, montante que se estima en unos 100.000 millones en total para el próximo año. Y 4. Desactivación de los programas de protección social mediante la reducción de un 60% del presupuesto anterior. Con todo esto se pretende que España sea en el futuro un mero país colonizado y dispuesto a pagar las tasas e impuestos que los intereses de la metrópolis determinan.

Son los "porsupuestos" generales del Estado para 2013, año aciago para la economía española, según lo presupuestado por el gobierno, pero año de oportunidad para el cambio radical que estamos necesitando. Imagino que cuando ya no se pueda más, acabaremos haciendo lo necesario, o saltaremos del taburete, quedando colgados de nuestra incapacidad y cobardía.

 

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26.09.2012 11:19

El complot del filet mignon

 

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La deriva hacia la autodestrucción del capitalismo de amigotes, lo que los ingleses llaman crony capitalism, se acelera por momentos y nos pone ante una situación de todo o nada. Los movimientos sociales, las ONG, los partidos alternativos, andan dando bandazos en busca de algo que cambie la situación, pero nada de lo que hacen o puedan hacer cambiará el rumbo siniestro que la panda de energúmenos que nos gobierna ha prefijado. La dirección es clara y los caminos que nos conducen a ella expeditos. No hay nada ni nadie que pueda modificar ni un ápice el rumbo a no ser que se aplique un nivel de violencia tan extremo como el que ellos, los bárbaros de este club de elegidos (Rothkopf) que gobierna el mundo, llevan ejerciendo desde hace treinta años para imponer su necesidad de lucro y lujo a cualquier precio, incluso el precio de acabar con la posibilidad de tener lucro y lujo.

 

Algunos quedan todavía, más de los que el sentido común dictaría, que piensan que lo que sucede es un devenir inherente a la dinámica social y que los políticos, junto con algunos banqueros, con decisiones estúpidas o determinadas por la codicia, nos han llevado hasta el extremo de que las medidas de destrucción del Estado de derecho que padecemos en los países otrora enriquecidos son imprescindibles para salir del marasmo y volver de nuevo al buen camino de la ortodoxia económica, al crecimiento, la creación de empleo, la riqueza difuminada en la sociedad y el bienestar económico. ¡Pobres ilusos!, dan mucha pena, aunque personalmente casi llego a odiar su egoísmo miope que les impide ver la verdad y apoyar la verdadera salida. 

 

Hay que decirlo otra vez, claro y alto: esta situación ha sido provocada para conseguir salir de la debacle capitalista de la tasa de ganancia. Si los economistas se dedicaran a explicar esto en clase, las facultades de economía serían los viveros de los salvadores futuros del mundo, no el plantel de los mamporreros de las élites económicas. Pero, ¡ay!, qué cosas tiene esto de los estudios, los que más claro deberían tener cómo funciona el mundo andan con los cuentos de los libros de texto, con las patrañas ideológicas de Samuelson and company, con las imposturas de los Bussines school, verdaderas escuelas de perversión moral.

 

Deberían enseñar en las facultades que el mundo es hoy lo que es por una cierta reunión en el Mont Pelerin, donde Hayek convocó en 1947 la cumbre para cambiar el rumbo del capitalismo keynesiano, sentando las bases de la reacción conservadora de los años 80. De ahí se crean los grandes grupos de organización del capitalismo mundial: la Comisión Trilateral, el Club de Bildelberg, el Club de Paris o el Club de Davos. En todos estos exclusivos clubes se ha organizado durante decenios el asalto a los derechos fundamentales de las personas que han costado siglos y que garantizan que el mundo es, al menos, un poco habitable. Pero la caída abrupta de la tasa de ganancia en los años 70 tras las crisis del petróleo, la entrada en una era de incertidumbre ecológica y humana, les ha llevado a acelerar la búsqueda del lucro que habían perdido con el capitalismo industrial. De ahí nace el capitalismo financiero y la obtención de enormes beneficios generando deuda. Pero todo esto no habrían podido llevarlo a término si no hubieran desmontado los Estados, garantizando para sus inversiones la máxima seguridad y controlando las decisiones mediante la compra de los elegidos por la ciudadanía para gobernar. 

 

El último, al menos el último conocido, hito para los locos por las teorías conspiratorias, se produjo el 8 de febrero de 2010. En aquella fecha, los dueños de los fondos de inversión más importantes del mundo, con capacidad de quebrar cualquier economía, Greenlight Capìtal, SAC Capital Advisors y Soros Fund Management, entre otros, se dieron cita en el Hotel Park Avenue, 100 de la calle 13 de New York. Allí tomaron el salón privado más exclusivo de la ciudad, el Townhouse y pidieron una suculenta cena: pollo al limón, champán y el que da el nombre al complot allí urdido, el filet mignon. Todo ello regado con Montrachet y la botellita de Krug. Pues bien, de esta exquisita cena salió la idea, expuesta por Soros, de que sería rentable atacar el euro. Hay una enorme posibilidad de negocio con la especulación contra el euro.

 

Dicho y hecho, se pusieron manos a la obra y los resultados los tenemos a la vista. Por tanto, qué podemos hacer para impedir que nuestro gobierno nos ajuste más para pagar las deudas que solo pueden incrementarse gracias a la especulación, especulación que hemos visto está organizada y no parará hasta conseguir su objetivo. La respuesta es sencilla: nada, nada de nada. A no ser que optemos por otra vía, una que nos desligue totalmente del euro y dé un giro radical a nuestro país. Pero claro, eso, como siempre, no es realista. Lo que sí es realista es seguir pagando a esos buitres que se ponen tibios con el filet mignon y la botellita de krug.

 

 

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22.09.2012 11:34

The Truth is Out There: Expediente R

 

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Haciendo un juego con la expresión de la exitosa serie de la Fox, Expediente X, podemos decir, como nuevos Mulder y Scully, que la verdad está ahí fuera en el caso de Mitt Romney. Se trata del Expediente R, de Romney. Cual investigadores avezados, buscamos todas las pistas del crimen y enseguida nos llevan al asesino, no nos hace falta ninguna confesión, las pruebas hablan por sí mismas. Veamos cuáles son estas pruebas:

1ª. En Estados Unidos, los Republicanos se han opuesto siempre a cualquier iniciativa que grave las rentas altas y han propiciado una cierta amnistía fiscal para una parte importante de las élites.

2ª. Mitt Romney pertenece a una estrecha élite de americanos que han acrecentado su riqueza en los últimos 20 años, justo el mismo periodo en el que se ha liberalizado la economía a pasos agigantados y  se han reducido los impuestos a las rentas del capital y a los grandes fortunas.

3ª. Su discurso político siempre fue calculado y ambiguo: por un lado dice defender a todos los americanos y por el otro entorpece medidas que aliviarían la situación de la mitad de la población, especialmente de los hispanos y los negros.

4ª. Ha defendido la reducción del gasto federal, la disminución de los impuestos, que solo puede ser a quienes los pagan, y la eliminación de lo que ellos llaman despilfarro público.

5ª. Mantiene la reducción de la administración y su sustitución por la iniciativa privada, eufemismo con el que designan el lucro y la avaricia sin límite de su modelo de sociedad.

 

Vistas las pruebas no necesitamos confesión de parte, aunque esta fuera obtenida con subterfugios. El vídeo donde aparece Romney ante una nutrida representación de sus donantes (eufemismo que designa a los dueños de los partidos) diciendo sin tapujos la verdad de su discurso, huelga. Con lo que habíamos visto nos bastaba para declararlo culpable de querer segregar aún más a la población, de pretender eliminar las ayudas que más de la mitad de los americanos del norte perciben de la administración, sea por medio de la educación, de la sanidad, de los programas sociales o de la simple y pura alimentación. Romney solo podía engañar a quien participara de la falacia colectiva que soporta su discurso. Solo podía engañar a quien quisiera ser engañado.

 

En España podríamos tener un corolario de este asunto en la tan traída y llevada cuestión de si el actual gobierno está incumpliendo el programa con el que se presentó y ganó las elecciones. Existen cuatro posiciones sobre esto:

1ª. Los que opinan que el equipo del partido que soporta al gobierno no sabía la profundidad de la situación en la que estaba el país.

2ª. Lo que creen que sí lo sabía, pero hizo un acto de fe en que podría solucionarlo.

3ª. Aquellos, realistas y algo cínicos, que afirman que aunque sabía que no podría cumplir el programa, no podía decirlo si quería ganar las elecciones.

4ª. Los que están convencidos que Rajoy mintió a sabiendas y que todo esto no es más que un plan premeditado.

 

A mi modo de ver, y a la espera de un vídeo tipo Romney que lo demuestre (al estilo de aquel micrófono que captó lo del "hijo puta"), la verdad siempre ha estado ahí fuera, a la vista de todos. El partido que soporta al actual gobierno ha defendido:

1º. La reducción del gasto público y de los impuestos, lo que lleva a la pérdida del Estado tal y como lo conocemos.

2º. La desestructuración de las relaciones laborales y la pérdida de los derechos adquiridos durante varias generaciones.

3º. La privatización de todo lo que sea propicio para el lucro, junto con la socialización de las pérdidas que genere la gestión privada de lo que antes fue público.

4º. Los intereses de los grandes bancos y corporaciones financieras en detrimento de PYMES y trabajadores.

 

De nuevo, vistas las pruebas, la sentencia solo puede ser CULPABLE de querer destruir la estructura social  que hemos tenido los últimos 35 años, de pretender hacer pagar la situación a los que ninguna culpa han tenido en ello, de dejar salvarse a los verdaderos culpables y de permitir el expolio que los especuladores están haciendo de las riquezas patrias. Nadie debe asombrarse por esto, ha sido siempre patente para quien tenga ojos en la cara y alguna neurona en su cerebro. La verdad seguirá estando ahí fuera. 

 

 

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