El ser humano es capaz de cambiar su mundo


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28.11.2012 12:13

Las líneas rojas

 

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La política se ha llenado de metáforas a la par que se vaciaba de contenido real. No podía ser de otra manera. Si no hay contenido habrá que aumentar el continente buscando el efecto "bulto": si es más grande parecerá que contiene más. Sin embargo ha sido justo lo opuesto, ni tan si quiera las metáforas eran acertadas, peor aún, son utilizadas con muy poca propiedad, dejando ver una realidad que se oculta tras la parafernalia del artificio lingüístico enmarañado que se usa para envolver la oquedad del propio discurso y del aparato intelectual que, difícilmente, lo soporta. De esta manera, lo que debería ser un instrumento del lenguaje para expresar lo que resulta difícil y, a veces, imposible, se torna un embozo con el que el perpetrador de proferencias lingüísticas se embosca para establecer la celada y coger desprevenido al incauto escuchante, envuelto ya en la tela que ha tejido la araña política de Mallarmé.

 

 

Una de estas metáforas, que antes habría que llamar kata-fora, por su sentido etimológico más apropiado, que más uso ha tenido y tiene entre los políticos actuales, especialmente entre los que se encuadran a la izquierda del Parlamento, es el de las líneas rojas. Exactamente se usa en la expresión: "se han pasado todas las líneas rojas", o bien, "la sanidad (la educación o x) es una línea roja". Cuando estos tales gobernaban nos decían que al enfrentar los recortes, estos no afectarán a la sanidad o la educación, son "líneas rojas". También se decía que la política social, en general, es una "línea roja". Hoy nos dicen esos mismo políticos que gobernaban hasta anteayer, que la sanidad, la educación y las políticas sociales son "líneas rojas" que el gobierno de puede pasar. Pero, ¿qué quieren decir cuando dicen esto y qué significa realmente? Vayamos por partes.

En primer lugar: el discurso de la izquierda dejó de tener sentido en el momento en el que empezó a utilizar metáforas para referirse a la realidad. El maestro en análisis de la realidad es Marx y el tenía muy claro que la ideología funciona como un espejo que deforma la realidad, impidiendo así su transformación. Si la gente no ve lo que hay nunca podrá cambiarlo. Ese discurso falaz, que deforma la realidad para mantenerla atrapada, es el que la derecha siempre hace bien. Estas metáforas son, siempre lo han sido, de la derecha. Basta con leer a los grandes gurús del capitalismo como Hayek o Friedman, por no decir a sus políticos de referencia: Reagan, Thatcher y sus epígonos peninsulares, para ver cómo el uso y abuso de las metáforas y símiles tienen la función de distorsionar la realidad en las mentes de los seguidores, pero sobre todo en las mentes de los perjudicados por el sistema, los propios trabajadores, incapaces ya de salir de la basura intelectual que escupen los medios de comunicación, correas de transmisión de las grandes metáforas, vale decir mentiras.

Pero, más importante: cuando se entra en el discurso de las metáforas, hay que saber elegirlas. Para muchos incultos o incautos, "línea roja", puede sonar a revolucionario, rebelde o combate. Algo así como ejército rojo avanzando contra las hordas capitalistas. Nada de eso hay en la expresión. Cuando los políticos de la llamada izquierda dicen "línea roja", lo que en verdad enuncian es la imagen más absoluta de su derrota. Esa imaginaria línea roja que no dejaran pasar a los capitalistas o a la derecha estuvo, con González, en la propiedad de las empresas públicas y de los servicios, dejando la gestión al enemigo. Después retrocedió la línea hasta la titularidad de aquellas empresas y servicios. Con Zapatero, la línea se sitúo en un lugar difícil de precisar: en el buen uso de lo público. Si ese uso lo hacía el sector privado bien, pues adelante. Fue la época en la que bajar impuestos era de izquierdas, en la que consumir era de izquierdas, en la que tener patrimonio era de izquierdas, en la que... en fin, en la que la izquierda no tenía sentido ninguno porque era otra derecha, pero sin lo bueno de la derecha.

Hoy, las supuestas líneas rojas están en una defensa numantina de... nada, porque no hay nada ya que pueda ser defendido. De ahí que ni las huelgas ni las movilizaciones, mucho menos las tonterías infantiloides de huelgas de hambre, rodeos a los centros, sentadas, pitadas y demás fantochadas, tengan utilidad alguna. Se ha perdido lo esencial: considerar la vida humana y todos los elementos que la constituyen: trabajo, habitación, sanidad, educación, alimento y cultura como patrimonio común, espacio público, estructura social que no puede dejarse ni a la propiedad ni a la gestión de la rapiña, el lucro y el "legítimo beneficio" del sector privado. Lo privado, siempre, es una concesión del espacio público; lo privado, per se, no existe. Aquí es donde la izquierda perdió la batalla y ahora solo puede gestionar su desaparición.

La única opción que nos queda para construir un mundo habitable, no la parodia consumista-elitista en la que nos estamos embarcando, es volver al sentido real de las metáforas. Por ejemplo esta de la "línea roja". Como nos cuenta el cuadro de Gibb, La delgada línea roja, esta fue una argucia defensiva del ejército británico para repeler el ataque de la caballería rusa en la guerra de Crimea. El comandante británico no tenía tropas suficientes para formar una línea gruesa de cuatro en fondo para frenar la carga de la caballería. Era algo convencional que menos hombres no frenarían la carga. Pero Sir Collin Campbell, formó al 93º regimiento de Highlanders en una línea de dos en fondo. Debido al color de sus casacas fue conocida como la delgada línea roja. La caballería rusa arremetió contra el regimiento británico, que pudo hacer tres descargas de fusilería, descargas insuficientes, pero el valor y arrojo del comandante, al grito de "cada uno que muera en su sitio" frenó inopinadamente el avance. El general ruso, al ver la defensa británica receló una emboscada y ordenó retirar la caballería, antes de verse preso en una celada. Aquella victoria del ejército británico hizo famosa la perspicacia, el ingenio y el valor de esos hombres y nos da hoy un ejemplo de cómo podemos utilizar bien las metáforas. En el fondo, Sir Collin Campbell hizo con su delgada línea roja una metáfora defensiva y que se tornó ofensiva.

 

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26.11.2012 22:56

Diálogos en la Frontera: Blade Runner.

 

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Que la Teología tiene mucho que aportar al pensamiento actual, que es una rama del saber como cualquier otra, que su método y sus contenidos son homologables al resto de las ciencias humanas, que su labor fue, es y será pertinente, son cuestiones que no están muy claras en la gente común, mucho menos en los que se dicen científicos o pensadores. Especialmente en España, la Teología fue recluida en los seminarios, las capillas y los conventos, y lo fue por culpa de aquellos que decían profesarla y defenderla. No hubo ningún complot, ni conspiración laicista o secularista. Fue la propia Iglesia quien encerró la Teología para protegerla del mundo. Hoy quiere abrirse al mundo y se encuentra, lógicamente, con las reticencias de quienes no saben, no quieren o no pueden entender qué es la Teología.

Desde el Instituto Teológico de Murcia estamos empeñados en que la Teología vuelva a estar en el lugar que nunca dejó de ocupar: el ámbito de reflexión académica y civil. Allí es donde realmente puede dar un servicio al mundo y a la Iglesia que suponga "dar razón de nuestra esperanza" y cumplir con la parte que le toca en la "encarnación de nuestra fe". Medios para ello son tanto el Máster Universitario en Teología como el Programa de Doctorado en Teología, ambos en colaboración con la Universidad de Murcia. También lo es el incipiente Grupo de Investigación Metanoia, Ciencias, Humanidades y Teología. Ahora bien, desde la programación de actividades del Instituto Teológico también hemos querido abrir la Teología a la reflexión del mundo contemporáneo desde hace más de 30 años. Por eso, la serie de mesas redondas con el título genérico Diálogos en la frontera quiere ser esto mismo, quiere poner el medio para que las artes, las ciencias y la teología puedan pensarse en el límite mismo de sus respectivos territorios.

 

El viernes 30 de noviembre, a las 18 horas, tendrá lugar la inauguración de esta serie de mesas donde intentaremos reunir a pensadores venidos del ámbito de las ciencias, las humanidades, las artes y la teología. El objetivo es poner en común el pensamiento para dar respuestas a la experiencia humana. El formato de mesa redonda es el que mejor se adapta al intercambio de ideas en pie de igualdad, a la dialéctica del saber. Diálogos en la Frontera quiere ser eso mismo, un intercambio dialéctico en los límites mismos de los saberes, borrando los márgenes del texto, saltando los límites de demarcación, colmando el espacio entre los procesos de pensamiento, en un momento en el que la Globalización se ha crecido cual Minotauro encerrado en el laberinto postmoderno.

 

Hoy, cuando el proceso de desterritorialización ha llegado al máximo de su expresión geopolítica, precisamente hoy, necesitamos redefinir las fronteras de lo que nos hace ser humanos. Por eso también, hoy, necesitamos los mismos mimbres que hace 200 mil años, cuando nuestra especie nacía en este planeta. Porque hoy, nuestra especie es capaz de destruir ese mismo planeta que la alumbró, por ejercer despiadadamente los instrumentos de los que la naturaleza lo dotó para sobrevivir en medio de un mundo necesariamente hostil para una criatura inerme y desamparada, necesitada de prótesis que le ayuden a subsistir. La técnica, el fuego, la palabra, esas fueron las primeras herramientas de supervivencia con las que esta especie inadaptada al medio se las pudo apañar.

 

Hoy, la frontera no es una simple metáfora, es una realidad que nos puede poner ante el borde mismo del abismo. La frontera es el lugar donde se encuentran los diferentes, pero también donde se identifican las diferencias. La frontera entre el mundo habitable y el no-mundo se juega en nuestras elecciones, en nuestras convicciones, en nuestro modo de contarnos lo que somos y lo que queremos ser. Por eso, el Instituto Teológico de Murcia abre este espacio, este lugar teológico para dar cabida a los no-lugares que se están atisbando en el horizonte. Queremos poner en diálogo las ciencias, las artes, la filosofía y la teología para ir creando mapas que nos permitan asentarnos en el nuevo territorio del tercer milenio. Porque, como nos recordaba Juan Pablo II en Novo Millenio Ineunte, 5, el cristianismo es la religión que ha entrado en la historia, y lo ha hecho por ser expresión del Dios que se compromete, que abandona su lejanía y se hace uno con nosotros en la encarnación de su ser más íntimo. Fieles a este compromiso con el mundo, la historia y los hombres y mujeres de este siglo, el Instituto Teológico de Murcia busca vivir más profundamente esta kénosis de la fe y la teología. 

 

Abstract: Los sueños son el indicio de realidad biológica de los seres superiores. Un androide no puede soñar, las máquinas están sujetas a los programas que las determinan. Pero, si las máquinas son programadas para soñar, si se puede introducir un software que lo realice, entonces ¿qué nos diferencia de ellos? Quizás, dirán algunos, las respuestas emocionales. Las emociones son difíciles de codificar binariamente y tienen muchas posibles respuestas que dependen de algo que Descartes dio por supuesto, el sentido común, pero ¿dónde está el sentido común cuando nos damos a la barbarie, cuando respondemos con violencia o cuando nos arrastra la pasión? En definitiva, si los hombres podemos ser ya programados, al menos en parte, nuestros recuerdos implantados y los sueños inducidos, entonces, ¿sueña Dios con androides?

Key words: actitud prometeica, deicidio, distopía, nihilismo, silencio de Dios.

Mesa:

Ignacio Martín Lerma, profesor y director de cine.

Vicente Llamas Roig, físico y filósofo.

José A. Molina Gómez, historiador y traductor.

Bernardo Pérez Andreo, teólogo.

 

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21.11.2012 22:52

Sé digno: pon la mejilla izquierda.

 

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Uno de los muchos pasajes mal entendidos y peor explicados de los Evangelios es el archiconocido de Mt 5, 39, "a quien te abofetee en la mejilla derecha preséntale la otra". La explicación tradicional lleva el dicho al terreno de la necesaria mansedumbre y humildad a la hora de relacionarte con alguien malvado, de ahí la no resistencia al malvado que se había dicho justo antes en Mt. Esta forma de entenderlo ha sido utilizada incluso en contra del sentido original del propio texto y llega hoy a causar escándalo entre aquellos que creen en la inspiración divina de estas palabras y la necesidad de aplicarlas en su propia vida. De esta manera, cuando alguien que se considera cristiano recibe una ofensa debe ser capaz de no responder con otro mal, al contrario, debe intentar hacer un bien o dejar que le avasallen. Bien, esta forma de interpretar no tiene presente lo que la antropología cultural nos dice de la época y la zona donde surge el dicho.

 

En Palestina, hace 2000 años, en general en todo el mediterráneo, se da una cultura local muy acentuada que está marcada por un vector social, las pirámides de patronazgo, y otro cultural, el patrón de honor y vergüenza que estructura las relaciones personales y familiares. Estos dos vectores se cortan formando una cruz. En el eje vertical medimos la posición social, en el eje horizontal el honor y la vergüenza. Una persona podía estar enmarcada en alguno de los cuadrantes que quedan determinados por los dos ejes. Si pertenece a la élite social en la parte superior, de lo contrario en la inferior. La distancia entre la élite y la no-élite era abismal, hasta el punto de estar supeditado vitalmente cualquiera que no perteneciera a la élite. El otro eje, el horizontal establece una división dentro de la misma distinción de clase social. El honor pertenece por naturaleza al varón, la vergüenza a la mujer. Solo los varones de edad adulta disfrutan de honor, pero también son los encargados de defenderlo. Las mujeres, de la élite o no, corren el riesgo de caer en la vergüenza, principalmente por cuestiones sexuales. La mejor posición es, naturalmente, arriba a la derecha; la peor, abajo, a la izquierda.

 

Entendido esto podemos comprender mejor el dicho de Mt 5. Una bofetada es un gesto de desprecio y sometimiento, ayer y hoy, pero si además la bofetada es en la mejilla derecha, quiere decir que se ha realizado con el envés de la mano y no con la palma, lo que aumenta el deshonor del trato. Indica displicencia y absoluto desprecio. Quien te golpea con la palma te reta a defenderte, quien lo hace con el envés te desprecia de forma absoluta. La posición del Jesús de Mateo es: si alguien te desprecia de esa manera, rompiendo tu dignidad como ser humano, sé digno, muéstrale la mejilla izquierda para que te trate con dignidad. No te sometas, no seas indigno. Ya que no puedes devolver el golpe, lo que te acarrearía la muerte, hazle saber que te debe tratar con dignidad. Sí, sé que en la práctica sirve de poco, lo más probable es que te vuelvan a golpear, pero tu dignidad personal no se ve hundida. Como ser humano te respetas a ti mismo y eso tiene un valor extremo. Mostrar la mejilla izquierda es afirmar que no te sometes moralmente, aunque no puedas hacer otra cosa a nivel material. Es dar un mensaje de rebeldía extrema, la única posible en ocasiones. Dar muestras de que no te sometes, pero tampoco aceptas el terreno de juego del agresor ni sus armas.

 

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca hace exactamente eso, poner la mejilla izquierda. Mediante la presión ciudadana muestra la dignidad de ser hombres hoy. Parar un desahucio, aunque sea momentáneamente, es un gesto de dignidad. Por mi parte, creo que si todos los desahuciados, en lugar de someterse y entregar la casa tal cual, hicieran un acto supremo de dignidad, la cosa estaría cambiando desde hace tiempo. Lo hemos visto, cuando las entidades financieras ven las de perder negocian. Poner la mejilla izquierda, hacerles ver que no nos sometemos, decirles que estamos en pie de igualdad, sería tomar un marro y destruir la casa el día antes del desahucio. Tendréis las casas, pero de nada os servirán, no podréis hacer negocio con ellas. De esa manera, las entidades financieras negociarán, es decir, tratarán de tú a tú a las personas, las tendrán por tales.

 

La invitación de Jesús es clara: sé digno, pon la mejilla izquierda.

 

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19.11.2012 09:35

El parto de los montes

 

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Tras cinco largos años de echar gente de sus casas, el poder político ha reaccionado, empujado por las muertes evitables de varias personas que no pudieron soportar el oprobio, cuando no la simple y llana indigencia, de quedarse en la calle sin ningún lugar que le acoja. Han sido cinco años en los que medio millón de familias han perdido su hogar, donde más de dos millones de personas se han visto afectadas directamente, y dada la aún existente solidaridad familiar, más de cinco millones de personas de forma indirecta, sea porque avalaron con sus bienes, sea porque han ejercido la más pura y simple solidaridad humana. Es decir, casi un cuarto de la población española está afectada por uno de los atentados más sangrantes contra los derechos básicos de las personas, tal es el derecho a un lugar donde vivir, a un techo que le proteja de las inclemencias del tiempo, al hogar, lugar donde los seres humanos nos hacemos tales al amparo del amor parental y bajo la protección y cuidado amoroso de aquellos que nos trajeron al mundo y que nos dan todo lo que nos hace verdaderamente humanos. Sin hogar no hay lugar humano; sin hogar no hay familia plena; sin hogar no hay dignidad social que pueda reclamarse como tal.

 

 

Decimos que el poder político ha reaccionado y lo ha hecho como siempre: bajo presión de la ciudadanía o de las circunstancias. En este caso han sido los suicidios, pero estos suicidios, homicidios en realidad, no habrían afectado en nada la indolencia de la clase política si no hubiera existido un movimiento ciudadano que ha ha llevado a cabo el trabajo de la justicia: parar los desahucios de la única manera que es posible cuando el Estado ha abdicado de su función de proteger los derechos de los ciudadanos, especialmente de los más débiles. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha utilizado las herramientas de la ya larga tradición de desobediencia civil y se ha opuesto pacíficamente a que a la gente se le despoje de su hogar. Y lo ha hecho cargado de razones y con una motivación triple: ética, política y de justicia. La ética ha empujado a este movimiento ciudadano a solidarizarse con aquellos que más sufren las consecuencias de la crisis económica y de las supuestas soluciones que se están adoptando. Mientras la maquinaria estatal sigue ciega a la exigencias de la más elemental solidaridad humana, estos ciudadanos han demostrado ser hombres y mujeres cabales que no pueden considerarse tales cuando a sus semejantes se les expropia injustamente.

 

Pero también es una cuestión política, sí, aunque no de políticos. Es una cuestión política en su pleno sentido, pues se trata de decidir cuáles son los criterios que conforman la sociedad en la que vivimos. Se trata de decidir si el criterio del lucro y el máximo beneficio es el que gobierna nuestras relaciones sociales, o bien si lo es la justicia y la solidaridad; se trata de elegir entre amparar la inmoralidad de los bancos o apoyar a las víctimas del latrocinio legal; se trata de optar entre los poderosos y enriquecidos, causantes de la crisis con sus políticas estúpidas de especulación en toda regla, y la gente normal y sencilla que solo quiso adquirir un bien de primera necesidad, en las condiciones que se les imponía, que cubre un derecho fundamental reconocido por toda legislación sensata y que forma parte del derecho natural. Se trata, al fin, de aplicar la tradición moderna del derecho positivo que ampara al débil frente al poderoso y no dejar que las normas inicuas inhiban el ejercicio de los más básicos aspectos de la humanidad.

 

Ahora bien, siendo importantes los dos aspectos anteriores, el más significativo desde mi punto de vista es el de la justicia. Sí, la justicia pura y simple. Cuando los gobiernos anteriores de PSOE y PP cambiaron la legislación para permitir la especulación financiera y de la vivienda, como la Ley del suelo o las modificaciones en la regulación bancaria de finales de los noventa, estaban poniendo las bases para un crecimiento exponencial de los beneficios de los prestamistas y rentistas, siempre que se mantuviera el flujo constante de capitales foráneos. Mientras duró el festín, los de siempre se pusieron las botas, engordaron sus cuentas en paraísos fiscales, presionaron para la reducción de la carga fiscal de los ricos, una reducción que llegó al 90% entre 1990 y 2007, y llegaron a colocarse ellos en la champions leage de la economía mundial. En esta bacanal financiera hubo muchos que aumentaron especulativamente su nivel de vida. Un tercio de la población vivió por encima, no de sus posibilidades, sino de las posibilidades de todos, pero dos tercios de la población apenas lo notó o sencillamente fue excluida del festival económico. Los datos del INE no dejan lugar a dudas en esto. Sin embargo, cuando el flujo de capital externo, principalmente alemán, se secó debido a la implosión de las subprime americanas; cuando el capital europeo quiso recuperar sus inversiones especulativas en el sur de Europa, entonces los políticos estuvieron al quite: rescataron a los bancos, es decir, convirtieron su propia deuda en deuda de todos, pero no hicieron lo mismo con los ciudadanos. Al contrario, se criminalizó a las personas que insensatamente, se les dice, contrajeron deudas que no podrían pagar, y se les dejó en manos de la avaricia más brutal que pueda pensarse, la bancaria.

 

Ahora, tras las muertes, viene la reacción, una reacción interesada electoralmente, aunque seguro que con alguna preocupación humanitaria. Pero ha sido el parto de los montes del que ha salido un mur ratón. Según lo que ha trascendido, se paralizará por dos años los desahucios de aquellas familias con más dificultades. En la práctica no afectará ni al 10% de las ejecuciones bancarias, esa es la medida de su caridad, más bien cicatería del poder ejecutivo. Bien podría ejercitar la justicia y que los bancos carguen con la parte que les toca. Nadie les obligó a dar la hipoteca, hipoteca que fue evaluada y tasada por sus servicios financieros y con la que esperaban obtener un beneficio, pero en la que corrían el riesgo de no cobrar. Imaginemos por un momento que un prestamista tuviera la absoluta certeza que va a cobrara cualquier préstamo, sea a quien sea y en las condiciones que fueren, en ese caso no habría medidas de prevención a la hora de prestar y eso llevaría al colapso al sistema. Pues eso es lo que ha sucedido. La gente es responsable, pero los bancos también y ahora solo las personas cargan con la cuenta. Hacer justicia es que ambas partes carguen con lo que les toca, pero teniendo presente que la vivienda no es un bien más, es el básico para la existencia de la familia y por ende de la sociedad.

 

 

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13.11.2012 09:49

Capio, cepi, captum: coger, tomar, apoderarse.

 

Hasta hace poco fui profesor de latín en 4º de ESO, experiencia muy enriquecedora para mí, tanto en lo personal como en lo profesional. Ser profesor de una asignatura del nivel del latín, pero tan denostada como lo ha sido, sobre todo por la nula utilidad que parecía tener, me puso en la pista de un modo de enseñar y de relacionarme con los alumnos diferente al de las otras asignaturas que he impartido. Lo primero que tenía que lograr era captar la atención de los alumnos, hacer que en conocimiento de una lengua tan extraña les resultara interesante. Para ello les proponía la etimología de palabras que suelen utilizar pero de las que desconocen el significado original, normalmente latino, que tienen en la lengua, llegando por extensión al campo semántico y a todo la familia lingüística.

A veces lo hacía con términos impactantes, como cadáver, acrónimo latino de caro data vermis, carne dada a los gusanos. Otras veces con términos que estaban en su propia vida, como el nombre de un modelo de coche cuyo significado era "ir más allá", exeo. En ocasiones, también, con términos más usuales, como el famoso en Murcia alioli (alium oleum, ajo aceite), o el Spa, que no es inglés sino acrónimo latino: Salutem per aquam, salud por medio del agua. En fin, que primero hacía una captatio benevolentiae pupilli para después poder acceder a un conocimiento más profundo de la lengua que nos llevara a profundizar en la realidad de su propia vida. Con este sistema se consigue que algo quede, incluso a los que poco estudian. No son pocos los que aun, cuando me ven, me hacen el saludo "ave magister", y eso se quedará en ellos de por vida.

Hoy quiero dar una pequeña clase de latín que nos puede ayudar a comprender mejor el mundo en el que vivimos y hacia el que, por desgracia, nos encaminamos a paso raudo y sin miramientos. La tercera conjugación latina es la de los verbos de tema en i. Se llama así porque esta vocal es la que los identifica. Entre estos verbos hay uno que se enuncia capio, cepi, captum. Es la forma tradicional, enunciar la primera persona del singular del presente, la primera del singular del perfecto y el supino. Mediante el enunciado, el alumno debe saber conjugar el tiempo completo. El significado puede no saberlo, sobre todo porque ahora no insistimos tanto como en nuestros tiempos en la memorización, pero es fácil saberlo porque ha dado en castellano palabras que fonéticamente son parecidas. Así, aunque el alumno no sepa que significa coger, sí puede sonarle la derivación del supino: captación o capturar. Esta última forma parte de su léxico a partir del lenguaje informático, como en captura de pantalla. De este modo llegamos a algo que el alumno vive y así recogemos, captamos, su interés y es muy probable que este término lo recuerde cada vez que realice una captura de pantalla en su smartphone.

 

Y ahora viene (seguro que lo recuerdan muchos alumnos) la aplicación a un hecho actual. Resulta que hay una empresa de servicios sanitarios que se está haciendo con todos los hospitales privatizados en España, especialmente en aquellas comunidades autónomas donde gobierna un partido político con el que tiene evidentes relaciones de consanguinidad familiar e ideológica. Esta empresa, como no podía ser de otra manera, se llama Capìo. Se dedica a gestionar hospitales que antes eran públicos llevándose una comisión por ello. Además, gestiona las compras y ventas de material y se encarga de los servicios externalizados de la sanidad pública. Es decir, se dedica a coger, tomar y apoderarse, como su etimología indica, aquello que es de todos y que se genera con el trabajo de todos y lo convierte en algo particular, privado. Se apropia y apodera de lo que es de todos; captura la riqueza colectiva y la convierte en riqueza privatizada. Y todo esto lo hace con la ayuda inestimable de los políticos de ese mismo partido al que pertenecen los gestores de Capio, llegando incluso a tener la desfachatez de ser familiares directos de estos mismos. 

Se trata de un modelo que se está imponiendo a marchas forzadas aprovechando el noqueo social que supone la crisis. Mientras la gente anda preocupada por si puede pagar la hipoteca, por si pagará la luz este mes o por si llegará el sueldo a final de mes, estos carroñeros se apoderan de todo lo que se pone a tiro. Primero fue el territorio para especular con la construcción, después la riqueza del erario mediante la especulación con la deuda pública y ahora ha llegado el turno a la sanidad, la educación y las pensiones. Es un plan perfectamente organizado para expoliar todo lo público, común y colectivo y hacerlo privado, de unos pocos. Capio, como su propio nombre indica, es el medio que tienen los de siempre para apropiarse de lo de todos, haciéndolo a manos llenas, posible origen etimológico sánscrito del término kapati. En fin, que nos roban y nos dejamos robar. Dejamos para otro día otro término interesante y que también habrá que aplicar: rebello.

 

 

*A todos los alumnos de aquellos maravillosos cuatro años de latín en el Sagrado Corazón.

 

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13.11.2012 09:47

Inditex, esquilando el planeta.

 

Insisto con Amancio Ortega y su máquina de esquilar, Inditex. No hay como verlo en imágenes para ser plenamente conscientes de las consecuencias que acarrean nuestros actos. El documental que añadimos es una investigación sobre cómo trabaja el grupo Inditex y de qué manera genera los inmensos beneficios de que dispone. No es un modelo a imitar sino que se trata del viejo sistema de siempre: explotar a los pobres, engañar a los consumidores y evadir cuanto se pueda. De esta manera se ha llegado al grupo empresarial textil más grande del planeta. No ha sido por tener gran calidad, que la tiene, ni por una mejor organización del trabajo, sino, lisa y llanamente, por saber explotar las injusticias del sistema económico vigente.


Mediante la técnica sistemática de la subcontratación, donde no se respetan las más mínimas condiciones de dignidad humana, la firma consigue generar miles de millones para sus dueños y accionistas. Como se ve en el documento, Inditex sabe muy bien que los contratistas no respetan su "código de buenas prácticas", pero les da igual porque lo que importa es que las prendas estén realizadas en tiempo y precio. Si para ello, como reconoce un responsable de una subcontrata en India, hay que trabajar de lunes a domingo de 9 a 21 horas, se trabaja. Si los niños, como en el siglo XIX, duermen al pie de las máquinas para no perder el ritmo de trabajo, se hace. Si hay que reducir los costes al máximo con el fin de abaratar el producto, aunque esto pongo en peligro la salud y la vida de los trabajadores, generalmente niños, se hace. Todo sea para mayor incremento del beneficio.

Si tras ver el documento, ya que mis palabras no son suficientes, el lector sigue comprando a estos degenerados, la responsabilidad de lo que sucede en esas subcontratas donde niños son obligados a trabajar en condiciones inhumanas 11 horas diarias de lunes a domingo, será también suya. Cada vez que compras productos Zara, Pull and Bear, Oysho, Bershka, Stradivarius, Kiddy's o Massimo Dutti, estás colaborando con la injusticia, estás maltratando niños, estás haciendo más inhabitable este planeta. Si eso es lo que quieres, ¡adelante!, pero bajo tu estricta responsabilidad. 

Ya no se dirá más: los padres comen agraces y los hijos tienen la dentera. Ez 18, 2.

 

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13.11.2012 09:45

Duns Escoto, el tigre celta de la metafísica.

 

El pensamiento del beato Juan Duns Escoto es de los más relevantes de toda la época medieval, especialmente en los tiempos actuales. No resulta difícil entender, tras breve lectura de alguno de los pasajes de Escoto, el motivo por el que le llamaban el doctor sutil. Sus argumentos disponen de la fuerza de la razón, pero de la delicadeza del sentido profundo de lo real, único medio para acceder a lo que ocurre más allá de la percepción humana y más allá aún de lo que el propio sentido común podría atisbar. No de otro modo podríamos comprender cómo este pensador, en una época donde los medios materiales al alcance eran escasos, pudo llegar a barruntar lo que hoy la ciencia nos da por seguro: los genes como medio de reproducción de los seres y los quantos como transferencia de la energía. Estas dos son realidades que los niños aprenden en el colegio hoy, pero que a la humanidad le ha llevado siglos poder comprender. Sin embargo, Duns Escoto las vio mediante su análisis metafísico de la realidad. La metafísica era así un arma poderosa puesta en manos de un ser capaz de blandirla y Escoto lo era.

El Instituto Teológico de Murcia tiene como patrono, es decir, como guía y protector en su hacer teológico, al más grande entre los grandes de todos los metafísicos de todos los tiempos. Duns Escoto, el verdadero tigre celta, en los escasos años que vivió, puso en pie un armazón de pensamiento que a la humanidad le ha llevado siete siglos aprehender y que el Magisterio aún anda dubitativo, atento como está siempre a no escandalizar a los débiles en la fe. Pero, la Iglesia lo reconoció beato y Benedicto XVI, en su famoso discurso de Ratisbona lo cita como una puerta abierta a otra manera de entender el mundo desde la perspectiva cristiana: de Dios, dice el papa tomando a Escoto, conocemos la voluntas ordinata, más allá está su libertad, por la cual podría haber creado un mundo muy diferente al que vemos.

 

 

Pues bien, aquí radica la actualidad de Escoto, justo en lo que la Iglesia tiene dificultades en aceptar, pero que si lo hiciere se pondría a la cabeza del mundo actual en cuanto a entendimiento del mismo. Dios creó este mundo tal como lo conocemos, pero pudo crear cualquier otro mundo, pues todos los mundo son posibles lógicos en Dios, más no en lo real. En la realidad, lo que existe y es comprensible metafísicamente, es el mundo efectivamente creado por Dios, no los mundos lógicos posibles. Esta libertad de Dios a la hora de crear, paradójicamente, asegura nuestra comprensibilidad del mundo. Si Dios no es libre al crear este u otro mundo, crea por necesidad y por tanto, Dios está sometido a algo externo a Él, la necesidad creadora. Dios no necesita crear, es libre, pero al crear este mundo, reduce los infinitos posibles lógicos a este mundo real, que es, de este modo y solo de este modo, contingente. Lo contrario sería un mundo necesario, es decir, no habríamos salido de Grecia, de Aristóteles y de Platón. Ese mundo necesario de los filósofos griegos es el mundo que da como resultado el deísmo y el ateísmo. El mundo contingente escotista, es necesariamente contingente, luego Dios es libre.

 

Todos los problemas del ateísmo moderno y del deísmo cientifista, se disolverían por sí mismos si accediéramos al pensamiento profundo y sutil de Duns Escoto. Por este motivo, el Instituto Teológico de Murcia OFM ha querido invitar al profesor Vicente Llamas Roig a impartir una Conferencia sobre la actualidad científica del pensamiento metafísico del beato Duns Escoto.

El acto tendrá lugar a las 18:30 horas en el Salón de Actos del centro y contará con la asistencia de Superior Provincial de los Padres Franciscanos. Al terminar el acto se ha preparado un refrigerio para los asistentes.

 

GUIÓN DE LA CONFERENCIA

• Presentación de postulados axiales de metafísica escotista a proyectar en el ámbito científico: órdenes de realidad, naturaleza común e individualidad.

• Discontinuidad metafísica del ente. Correspondencias de la : gen y quantum.

• ¿La función hace al órgano? Escorzos de antropología no lamarckista

• La consistencia de la posibilidad pura. Conjunción de posibilidades opuestas: la paradoja de Schrödinger. Horizontes cuánticos y universos alternativos.

 

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13.11.2012 09:44

El desorden social cristiano

 

Para Miguel Ángel de Rus, editor de mi Descodificando a Jesús de Nazaret, por sus desvelos por los autores, sa finess d'esprit y su bonhomía.

 

Son muchos los que opinan que el cristianismo es una religión, es más, creen que es la religión por excelencia. Además, opinan que es una religión de la resignación, que propugna el sometimiento a las normas sociales (eso sí, siempre y cuando no toquen el cepillo de las iglesias), y extiende una imagen infantil del hombre, sometido a los dictados de un Dios que solo busca ser servido ciegamente. Esta imagen del cristianismo, muy extendida, la hemos propiciado los mismos cristianos a lo largo de muchos siglos de traición a lo que fue el origen de esta experiencia vital que es el seguimiento de un crucificado por el Imperio romano en los albores de la era en la que aún estamos. Por eso no podemos denigrar a quienes nos critican, pues lo hacen con razón, pero sí podemos intentar extender, mediante el ejemplo y la explicación, la imagen verdadera de nuestra experiencia de fe. 

Yo me apoyo en muchos teólogos, filósofos, sociólogos, historiadores y demás pensadores, que nos muestran una realidad muy distinta a la que se ha hecho común entre nosotros. Uno de estos es el Arnold Angenendt. En un libro de preciso título: Tolerancia y violencia: el cristianismo entre la Biblia y la espada,  nos dice que el cristianismo inspiró un ethos antifamiliar que desde el punto de vista sociológico llevó a la disolución de las células religiosas originarias y a la construcción de un armazón social y religioso completamente distinto al que reinaba en el Imperio romano. Con la victoria del cristianismo la familia como unidad cultural entró en decadencia, y con ella la religión y la política tal como se entendían, de ahí que la quiebra del Imperio fuera cuestión de tiempo*. El cristianismo es un demoledor del orden existente, de cualquier orden, y lo hace resocializando a los individuos en un medio antisocial, según las normas existentes. Por eso, y abundando en lo que dice Angenendt, el cristianismo es lo opuesto a un orden social normal; es, en realidad, un desorden. Si lo tomamos en serio, los límites sociales, étnicos, culturales, políticos y hasta morales, se difuminan. 

 

El cristiano, liberado por la acción rebelde de Jesús de Nazaret, ya no sigue ninguna ley humana que restrinja su libertad como hijo de Dios y por tanto hermano de todos los hombres y mujeres de la tierra. Mediante la pertenencia a la Nueva Familia que no se une por vínculos de sangre ni sociales, sino por la elección libre del seguimiento de un autoexcluido del orden social, el cristiano es habitante de un mundo creado para él en tanto hermano de todos. No tiene ninguna lealtad, no reconoce ningún señor, ni admite ninguna norma ética, ni consiente reverencias, ni llama a nadie jefe, ni permite la injusticia, ni consiente la adulación. El cristiano, redimido por Jesús, el Ungido para liberar a los cautivos del orden social existente, vive una realidad alternativa: el Reino de Dios, que no solo no es como los de este mundo, sino que es su imagen especular deformada. Si los reinos de este mundo mantienen el orden jerárquico donde algunos disfrutan de las ventajas que reporta la explotación y la injusticia, el Reino de Dios es el orden de la justicia social, igualdad fraterna, libertad moral; si los reinos de este mundo se estructuran mediante el poder, la violencia y la guerra, el Reino de Dios lo hace por el servicio, el respeto absoluto a los diferentes y la comunión total de los bienes de la Tierra. 

 

Este comunionismo material, moral y social se vive en un orden social alternativo llamado Iglesia, es decir, reunión de los convocados por el Ungido para la libertad de todos los hombres. En otras palabras, la Iglesia es la continuación temporal del cuerpo real de Cristo muerto y resucitado en medio de la historia de prevaricación y violencia de los poderosos contra los oprimidos y excluidos del orden social. Como continuación temporal, la Iglesia mantiene la esperanza de la justicia en medio del mundo; como continuación del cuerpo real de Cristo, vive en sí misma la violencia que ejerce cualquier orden contra toda alternativa, manifestándolo en el servicio de unos a otros y en el amor extremo por todos, hasta el punto de entregarse al martirio para que la historia de la entrega pueda continuar. Esa es la Iglesia, la que nace de la voluntad de Dios, la que fue vivida por las primeras comunidades, la que ha reverdecido en cada momento histórico crucial, la que se sigue experimentando en los compromisos con los excluidos. Esa Iglesia es la que transparente aquel Reino que queremos construir y donde cabemos todos, porque para pertenecer a él no es necesario creer ninguna dogmática. Es justo lo opuesto que defiende la nueva teoría de la secularización: frente al believe without belonging, que muchos ciudadanos manifiestasn, el belong without believing, necesario para crear un mundo humano. En esta tarea, en la búsqueda de lo que nos hace humanos, lo que nos salva en términos cristianos, todos estamos concernidos. Ahí todos somos hermanos e iguales.

 

*Arnold Angenendt, Toleranz und gewalt: das christentum zwischen Bibel und schwert, Aschendorff, Munich 2007, 193.

 

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13.11.2012 09:41

¿Trabajamos por la justicia?

 

Sí, ya sé que lo mío con el señor Ortega es fijación, pero manda huevos que ahora salga su "obra social", léase Fundación, entregando 20 milloncetes a Cáritas. Y además no es la primera vez que cae en el pecado el interfecto. Resulta que suele hacer esto de dar unos cuantos millones de esos que le sobran a espuertas tras la recolecta de sus empresas. Si es que es tan bueno que cuando gana 500 millones no le queda más remedio que entregar 20 a una entidad caritativa que sabrá distribuirlos entre aquellos que más lo necesitan. Aunque tiene un pero esto, los 20 kilos son para repartirlos entre los pobres de aquí, es decir, para cubrir el mercado local, donde sus medidas laborales y de medio ambiente apenas tienen impacto, aunque sí su deslocalización laboral. Esa medida tiene un claro interés publicitario, aunque cabe la opción de que intente cumplir con lo que le indicaba en mi anterior misiva, que quiera ganarse el cielo. En ese caso, al menos, deberá cumplir con el diezmo. El 10% de 500 es 50 y no 20, así es que a apoquinar. Pero, teniendo presente que de los 20 kilos hacienda le devuelve por caritativo el 25%, y que los otros 16 kilos apenas suponen la mitad de una campaña seria de publicidad, pues eso, que faltan aún 84 kilos para empezar a ganarse el cielo.

 

Lo verdaderamente obsceno, pero que demostraría su catadura moral, exactamente la misma de todos los Goldsmith anteriores a él,  sería que los donara a UNICEF, para que escolarice a los niños que no pueden ir al cole porque el salario que paga a sus padres no se lo permite; o bien que done ese dinero a Cruz Roja para que atienda en Bangladesh a los trabajadores contaminados con la técnica de sandblasting, técnica de blanqueo de baqueros que enferma a miles de trabajadores. O, ya puestos, lo podría donar a una ONG por la igualdad de la mujer en Marruecos para que enseñen a sus trabajadoras qué hacer con los 178 euros que cobran las 12 horas del día que le quedan libres tras el trabajo. Todas estas propuestas me resultarían más llevaderas, bastante más que las 30 monedas con las que paga la publicidad de Cáritas. La caridad es gratuita, como su nombre griego (Xaris) indica, y no puede estar expuesta a lo público ni tener más finalidad que servir para ayuda a quien lo necesite. La caridad, expresión del ser más profundo del hombre, no se vocea por las calles, ni se condiciona. Por eso, no puede aceptarse como caritativo lo que no tiene esa finalidad.

Aquello de hacerse amigos con las riquezas injustas no tiene una aplicación en este contexto. Los amigos se hacen con las riquezas injustas que otros han producido, no las producimos primero y después las utilizamos para hacer amigos. Al señor Ortega no le pedimos justicia, como no pedimos peras al olmo, pero a Cáritas sí le podemos pedir discernimiento a la hora de actuar. Igual que se dedica a ayudar con los alquileres de personas deshauciadas, ayuda imprescindible para remediar el mal causado por los bancos, y se niega a pagar hipotecas porque eso sería mantener la injusticia, de la misma manera debería ver cuál es la finalidad de las supuestas donaciones y así cumplir con su lema "trabajamos por la justicia".

 

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29.10.2012 10:29

El viaje de las cigalas

 

A pesar del ruido mediático, las cosas son como son y no pueden dejar de serlo sin ejercer violencia sobre la verdad de las cosas, tal y como suelen hacer los medios de comunicación cuya intención manifiesta es hacer recaer las causas y culpabilidades de la crisis en aquellos que poco o nada tuvieron que ver en ellas, mientras los verdaderos culpables, el verdadero culpable, sale indemne y además se lleva el premio gordo de acabar con el Estado Social de los últimos 50 años. Por eso mismo, no vamos a cejar en el intento de que todo el mundo comprenda cabalmente las causas y sus consecuencias, para así poder tomar decisiones informadas y formadas que respondan a lo que a cada uno, por ser un humano como el resto le toca, sin dejarse arrastrar por la mendacidad mediática, la publicidad engañosa, pleonasmo donde los haya, y las consignas de los partidos políticos que defienden el modelo actual de hundimiento generalizado de la sociedad. Si asentimos que no sea por desconocimiento, es preferible reconocer la propia cobardía que vivir en la mentira constante.

 

 

 

No hay como tomar un ejemplo concreto y sencillo para hacer comprender a alguien como funciona algo mu y complejo. Jesús de Nazaret solía hacer eso con su auditoria. Mediante las parábolas introducía al oyente en la narración, empatizando con los protagonistas y debiendo implicarse en la resolución, como en la archiconocida parábola del buen samaritano: ¿quién se hizo prójimo del caído?, pregunta Jesús, a lo que no cabe más respuesta que una y la consecuencia es ineludible: vez y haz tú lo mismo. Pues bien, yo también voy a poner un ejemplo muy sencillo que todo el mundo puede entender, a menos que ande ya con las entendederas trastocadas por el martilleo mediático. 

Hay una cigalas maravillosas, frescas, enormes, que se viven en las costas de Escocia. Allí tienen su habitat natural hasta que suben a un barco, toman un avión y viajan hasta Thailandia para ser maquilladas y empaquetadas. Otro avión las devuelve a Escocia, donde tras su procesado son repartidas por todo el mundo. La mayoría de ellas acaban en las mesas españolas tras haber realizado más de 25.000 km. El valor nutricional no supera las 900 kcal. el Kgr. de peso, pero para poner ese kilo de cigalas en tu mesa ha sido necesario quemar 200 kilos de petróleo y emitir 0,15 toneladas de CO2 a la atmósfera. Por eso, la pregunta que planteo es ¿merece la pena este consumo? De como responda cada uno dependerá el futuro del planeta.

 

Leer en Rara Temporum

Amén de lo dicho, también hay que tener presente que Findus lleva las cigalas escocesas a Thailandia a pelar y congelar porque allí dispone de mano de obra extremadamente barata y muy dócil. Los turnos de trabajo superan las 12 horas y los sueldos permiten que la elaboración sea manual, aumentando la calidad del producto y disminuyendo los costosos gastos en maquinaria. Por si no es suficiente, el Thailandia no hay que preocuparse por el cuidado del medio ambiente, ni por lo subsidios de desempleo, ni por las huelgas, ni por la factura médica, ni por las pensiones... Nada de eso hay allí. Es un verdadero paraíso para las empresas occidentales. Cuando nosotros comemos estos manjares del mar, estamos también participando de la cadena de destrucción del medio natural, de explotación laboral y de saqueo social que lleva aparejada. Las externalidades del producto son tan grandes, que si pusiéramos en el precio de la cigala los costes laborales no pagados, los costes sociales hurtados, los costes ambientales sustraídos, su precio se multiplicaría por 1000.

 

He aquí las causas de esta crisis que vivimos. Se trata del modelo de producción y consumo entero, no de una parte de él. Ha sido y es el ánimo de lucro, la avaricia, la codicia y la sinrazón del sistema socioeconómico el que nos ha traído aquí y nada de lo que se está haciendo o diciendo nos saca de él. Al contrario, todas las medidas que se están tomando en España están encaminadas a, ¡oh, ilusos!, regresar al modelo que nos trajo aquí; regresar a la barbarie de los últimos 20 años. Solo cuando cada uno de nosotros responda negativamente a la pregunta anterior y se haga muchas más preguntas como esa, y no acepte lo que los medios dicen, y pierda el miedo a negarse a aceptar lo impuesto, solo entonces habrá alguna luz al final del túnel diferente de la del tren del abismo ecológico que viene de frente.

 

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